Spartacus tiene la oportunidad para iniciar su venganza. Por otra parte, la intriga envuelve a Gabler.
Spartacus guia a los sobrevivientes hacia los bosques mientras Crixus regresa a un lugar de su pasado de tristes recuerdos. Por su parte Lucrecia se entromete en los asuntos de Lithia.
Spartacus exhorta a sus rebeldes a entrenarse para la defensa de su nuevo refugio. Lucretia e Ilithyia se vuelve amigas. Por su parte, Gabler refuerza sus tropas con nuevos reclutas.
Spartacus debe ingeniárselas para controlar a los gladiadores a pesar de que se encuentren divididos. Por su parte, Lucretia revela un secreto.
En medio de la incertidumbre, Spartacus tiene que enfrentarse a la responsabilidad que significa ser el líder de los esclavos que ha liberado, mientras trata de mantener a los hombres unidos.
La falta de alimentos y suministros está a punto de terminar con la rebelión de Spartacus, quien intenta devolver la esperanza a sus hombres para que sigan luchando por ser libres.
Los romanos atraparon a Crixus y Spartacus hará todo lo posible por liberarlo, no obstante la oposición de algunos de los antiguos gladiadores de la casa de Batiatus.
Spartacus intenta convencer a su pueblo para que se unan y enfrenten el ataque de los soldados romanos. Mientras, Lucretia lucha por la liberarse de los hombres que ponen en peligro su destino.
Spartacus y sus rebeldes tratan de liberar a los esclavos capturados en guerras extranjeras. Lucretia recluta a uno de los antiguos gladiadores que sirvieron a su marido.
Tras escapar del ludus de Batiatus y con los romanos dispuestos a aplastar su rebelión, Spartacus busca vengarse de Glaber. Sus nuevas aventuras liberando una aldea, mientras Oenomaus, se aparta de los rebeldes y se refugia en las brutales fosas.